Fin de una era en Anaheim: Arte Moreno acuerda vender los Angelinos a Kroenke Sports & Entertainment
Angel Stadium, casa de los Angelinos de Los Angeles
ANAHEIM, California.— Después de 23 años de altas expectativas, seis títulos divisionales y una prolongada etapa de frustraciones deportivas, la era de Arte Moreno al frente de los Angelinos de Los Ángeles se aproxima a su capítulo final.
Moreno alcanzó un acuerdo para vender la franquicia a Kroenke Sports & Entertainment (KSE), el poderoso grupo encabezado por Stan Kroenke, propietario de los Rams de Los Ángeles en la NFL. La operación está prevista para completarse durante el primer trimestre de 2027, aunque todavía necesita la aprobación formal de Major League Baseball.
La transacción representa mucho más que un simple cambio de propietario. Para los Angelinos, significa la posibilidad de comenzar desde cero bajo la dirección de un conglomerado deportivo con experiencia, recursos económicos y un historial probado en la construcción de organizaciones ganadoras.
“Los Angelinos son una franquicia con historia anclada en un gran mercado”, señaló Kroenke mediante un comunicado. “Esperamos un futuro emocionante con la organización de los Angelinos”.
De los títulos divisionales a una década de frustraciones
Moreno compró el club en 2003 y disfrutó de resultados alentadores durante sus primeros años. Los Angelinos conquistaron seis campeonatos de la División Oeste de la Liga Americana, alcanzando la cima en 2004, 2005, 2007, 2008, 2009 y 2014.
Sin embargo, aquella estabilidad competitiva se fue desmoronando. El conjunto no registra una temporada ganadora desde 2015 y actualmente presenta marca de 53-85, empatado con el peor récord de la Liga Americana.
La verdad es que pocas franquicias han representado una contradicción tan desconcertante. Los Angelinos contaron con figuras extraordinarias, incluyendo a Mike Trout y Shohei Ohtani, pero nunca lograron convertir semejante talento en éxito colectivo sostenido. Las estrellas brillaron; el equipo, en cambio, permaneció atrapado en la mediocridad.
“La familia Moreno ha tenido el honor de dirigir a los Angelinos durante 23 años y creemos que, con la experiencia y el éxito de KSE, son el mejor próximo propietario para la franquicia”, expresó Moreno por escrito.
El todavía propietario también aseguró que la organización mantendrá su compromiso con los aficionados, empleados, jugadores y socios comerciales durante el proceso de transición.
Una organización sacudida desde sus cimientos
La venta llega en medio de una temporada marcada por profundas transformaciones internas. John Carpino, presidente del club durante años, se retiró y fue reemplazado por Molly Jolly. Además, el gerente general Perry Minasian fue despedido a comienzos de junio.
Posteriormente, los Angelinos contrataron como gerente general interino a John Mozeliak, antiguo ejecutivo de los Cardenales de San Luis. Bajo su supervisión, el club afrontó el Draft, traspasó a siete jugadores antes de la Fecha Límite de Cambios y comenzó una reestructuración de su oficina principal.
El contrato de Mozeliak finalizará en diciembre. Aunque todavía no ha decidido si permanecerá dentro de la organización, continúa colaborando en la búsqueda del próximo gerente general.
Un propietario acostumbrado a los grandes escenarios
Stan Kroenke no llega al béisbol como un inversionista improvisado. KSE controla una impresionante colección de organizaciones deportivas: los Rams de la NFL, los Nuggets de Denver, Colorado Avalanche, Colorado Rapids, Colorado Mammoth y el Arsenal de la Premier League.
Además, Kroenke desarrolló el SoFi Stadium y el distrito Hollywood Park, un gigantesco complejo de aproximadamente 300 acres en Inglewood. Sus equipos también han celebrado campeonatos recientes, incluyendo el Super Bowl LVI conquistado por los Rams y el título de la NBA obtenido por los Nuggets en 2023.
Ahora, el reto será diferente. No bastará con administrar una marca localizada en uno de los mercados más atractivos de Estados Unidos. KSE deberá reconstruir un sistema de desarrollo debilitado, modernizar la estructura de operaciones de béisbol y recuperar la confianza de una afición cansada de promesas incumplidas.
La venta cierra una era compleja para los Angelinos. También abre una puerta que durante años pareció cerrada: la posibilidad de que Anaheim vuelva a convertirse en una plaza relevante durante el mes de octubre.

