El dominicano abre la alineación por sorpresa y Nueva York responde con victoria ante Colorado.
La decisión llamó la atención desde antes del primer lanzamiento.
Soto, conocido por su poder y disciplina en el plato, no suele abrir juegos. De hecho, esta fue apenas la tercera vez en su carrera ocupando ese rol.
Y es que lo cierto es que no fue su noche con el bate.
Terminó de 3-0, con un ponche… pero también con un boleto y una carrera anotada.
Ahí está el detalle.
Porque aunque no produjo con el madero, su capacidad de embasarse mantuvo viva la ofensiva en el momento más importante del partido.
El quiebre llegó en el sexto inning.
Tras un jonrón de Carson Benge que rompió el ritmo del lanzador japonés Tomoyuki Sugano, los Mets encadenaron cuatro imparables consecutivos. Soto, ya en circulación tras negociar base por bolas, fue parte de la presión constante que terminó en un rally de cuatro carreras.
Una secuencia que definió el juego.










