La noticia sacudió el mundo del espectáculo: este miércoles, Julio Iglesias hizo sus primeras declaraciones tras la denuncia de dos ex empleadas que lo acusan de acoso y agresión sexual. “Todo se va a aclarar”, aseguró el cantante a la revista Hola, intentando transmitir calma en medio del huracán mediático.
Su entorno más cercano, por su parte, niega rotundamente los hechos y asegura estar “estupefacto” ante lo que está sucediendo. Según Hola, Iglesias considera que “no es el momento de hablar”, aunque promete que ese momento llegará “muy pronto” y que está preparando su defensa para que quede claro el relato real de lo sucedido.
Mientras tanto, la Fiscalía de la Audiencia Nacional española dará un paso decisivo: tomará declaración a las dos mujeres que denunciaron los hechos, ocurridos en 2021, bajo representación de Women’s Link. Las declaraciones se harán como testigos protegidos, con todas las medidas necesarias para garantizar su seguridad.
Un paso importante hacia la justicia
Giovana Ríos, directora ejecutiva de la organización, calificó esta decisión como “un paso muy importante en la búsqueda de justicia”, y destacó que las autoridades están actuando con rapidez. Además, reveló que otras trabajadoras del cantante se han puesto en contacto con ellas, aunque por protección de su intimidad no se han dado más detalles.
La protección de las denunciantes es prioritaria. Las medidas incluyen:
Evitar cualquier contacto directo o indirecto con Iglesias o su entorno.
Garantizar la intimidad de las mujeres durante todo el proceso.
Tomar las declaraciones bajo condiciones que eviten la revictimización.
Ríos señaló que estas precauciones son necesarias porque el cantante tiene un poder económico y social mucho mayor que ellas, algo que podría influir en el desarrollo del caso si no se toman medidas preventivas.
Relatos que estremecen
Según la investigación de medios como El Diario.es y Univisión, los hechos habrían ocurrido en las residencias de Iglesias en República Dominicana, Bahamas y España. Una de las denunciantes trabajaba como empleada del hogar y la otra como fisioterapeuta.
Los relatos incluyen agresiones sexuales, penetraciones sin consentimiento, bofetadas, humillaciones y vejaciones laborales sistemáticas, acompañadas de documentos laborales, fotos, grabaciones, mensajes de WhatsApp y registros de llamadas que respaldan la denuncia.
La defensa de Iglesias asegura que “todo se aclarará”, pero la verdad es que el caso apenas comienza a tomar forma en la justicia española, y muchas miradas estarán pendientes de cada movimiento, cada declaración y cada prueba que pueda surgir.

