La celebración apenas comienza para Karl-Anthony Towns. Después de conquistar el campeonato de la NBA con los New York Knicks y poner fin a una sequía de 53 años sin títulos para la emblemática franquicia neoyorquina, el estelar jugador de ascendencia dominicana dejó claro que quiere compartir la gloria con el pueblo dominicano.
Con una sonrisa que reflejaba el peso de una conquista largamente esperada, Towns aseguró que el Trofeo Larry O’Brien tendrá una parada obligatoria en República Dominicana.
“Claro que sí, voy a llevar el trofeo para allá. Lo llevaremos por todos lados. Sí, señor”, afirmó el pívot al ser consultado sobre la posibilidad de celebrar el campeonato junto a los fanáticos dominicanos.
Y la verdad es que Towns no piensa limitar la visita a una sola ciudad. El jugador adelantó que planea realizar una especie de recorrido nacional para que los seguidores del baloncesto puedan disfrutar de cerca el símbolo más importante del deporte profesional.
Karl-Anthony Towns was asked if he’ll bring the Larry O’Brien trophy to the Dominican Republic:
«Hell yeah, I’m bringing the trophy over there!» pic.twitter.com/nL8Y1vgiwb
— SNY Knicks (@sny_knicks) June 14, 2026
“Lo voy a llevar a Santiago, Santo Domingo, Casa de Campo, La Romana. Lo llevaremos por todos lados. Vamos a tener un pequeño tour mundial con él”, expresó.
Las palabras del estelar jugador llegan en un momento especial para el baloncesto dominicano. Durante años, Towns ha representado con orgullo sus raíces caribeñas, convirtiéndose en una de las figuras deportivas más influyentes para miles de jóvenes que sueñan con llegar a la NBA.
Además, el centro de los Knicks destacó la satisfacción que siente al saber que este campeonato trasciende las fronteras de Nueva York y es celebrado por dominicanos alrededor del mundo.
El histórico título llegó la noche del sábado, cuando los Knicks derrotaron 94-90 a los San Antonio Spurs en el quinto partido de las Finales para cerrar la serie 4-1 y conquistar apenas el tercer campeonato de su historia, sumándose a los obtenidos en 1970 y 1973.
La gran figura de la noche fue Jalen Brunson, quien firmó una actuación memorable con 45 puntos, incluidos 13 consecutivos en el último cuarto. Su liderazgo resultó decisivo para sellar una de las conquistas más emotivas que recuerde la franquicia.
Mientras Nueva York celebra el regreso a la cima del baloncesto mundial, en República Dominicana ya existe una razón adicional para festejar: Karl-Anthony Towns quiere llevar el trofeo de campeón a casa y compartirlo con un país que nunca ha dejado de respaldarlo.








