Jacob Misiorowski y Cooper Pratt guiaron el triunfo 4-1 sobre Tampa Bay; los Cerveceros cerraron una campaña de 103 victorias con el campeonato.
Milwaukee ya tiene el título que le faltaba. Los Cerveceros derrotaron 4-1 a los Rays de Tampa Bay la noche del miércoles 28 de octubre, en el Tropicana Field, y conquistaron la primera Serie Mundial de su historia al resolver el enfrentamiento en cinco partidos.
Un día después de dejar escapar la oportunidad de coronarse en entradas extras, el equipo de Pat Murphy respondió con su fórmula habitual: pitcheo, disciplina y una ofensiva capaz de producir sin depender del jonrón.
Jacob Misiorowski sostuvo esa respuesta desde el montículo. El derecho lanzó cinco entradas y dos tercios sin carreras, permitió dos imparables y abandonó el encuentro por un calambre en la pantorrilla derecha. Se marchó entre aplausos de los seguidores de Milwaukee que acompañaron al equipo en territorio rival.
Cooper Pratt puso los batazos oportunos. El novato de 22 años conectó dos hits y remolcó dos carreras; además, estableció una marca para debutantes en el Clásico de Otoño con seis imparables consecutivos. Jackson Chourio también dejó su registro: 11 hits, récord para una Serie Mundial de cinco encuentros.
David Hamilton y William Contreras aportaron las otras carreras. En el relevo, el dominicano Abner Uribe y JoJo Romero ayudaron a entregar la ventaja a Trevor Megill, encargado de conseguir los últimos seis outs.
El campeonato culmina una temporada de 103 victorias y una postemporada de 11-2. También salda una deuda que permanecía desde 1982, cuando Milwaukee perdió su única Serie Mundial anterior frente a los Cardenales.
Los Cerveceros, representantes del mercado más pequeño de las Grandes Ligas, convirtieron la profundidad de su plantel y la ejecución de los fundamentos en un equipo campeón. Milwaukee vuelve a celebrar una corona del béisbol por primera vez desde los Braves de 1957.

