New York.-La noche del 27 de febrero en el Alto Manhattan se vistió de orgullo dominicano. Entre banderas tricolores, ritmos folclóricos y aplausos, el evento anual «Viva la Patria» celebró el 182 aniversario de la Independencia de la República Dominicana con una emotiva ceremonia en el Restaurant 809 Lounge. Allí, el escritor Hungría Vásquez Hernández recibió el galardón “Letras de la Patria”, en una velada donde la literatura y la identidad nacional se abrazaron con entusiasmo.
La atmósfera fue vibrante. Las expresiones culturales dominicanas recordaron que la patria también se escribe con música, color y memoria. En ese contexto de celebración, la obra de Hungría brilló con luz propia. Autor de libros como «Directo al punto, sin tapujos ni preámbulos», «Una idea hecha realidad, un poema para cada día», «Recopilación poética sobre el Doctor Joaquín Balaguer Ricardo y otros temas», dedicada al expresidente Joaquín Balaguer, el escritor ha construido una trayectoria marcada por la constancia.
Pero fue su obra más reciente la que despertó especial admiración: «Cascada de poemas», un monumental volumen de 2,534 páginas que reúne 5,600 poemas, considerado el libro de poesía más grande en la historia de la literatura dominicana. Más que un récord editorial, la obra representa un acto de fe en la poesía como herramienta de permanencia cultural.
Al recibir el reconocimiento, Hungría habló con humildad y emoción: “Hoy, al celebrar el 182 aniversario de la independencia de la República Dominicana, elevamos el corazón lleno de gratitud y orgullo…”. Sus palabras resonaron entre los presentes como un eco de identidad compartida, recordando que la literatura también es un acto patriótico.
El evento, organizado por Félix Jerez y Elia Almonte, reunió a destacadas figuras del ámbito político y comunitario. Durante la ceremonia también fueron reconocidos los asambleístas Manny De Los Santos, Yudelka Tapia y Amanda Séptimo, así como Nayma Silver Matos, Rosa Ayala, Roberto Rojas, y la doctora Keila Pérez.
Hungría recibió una ovación prolongada, el homenaje despertó emociones y muestras de afecto. Su reconocimiento no solo celebra una carrera prolífica, sino también la vitalidad de la literatura dominicana en la diáspora. En tiempos donde la prisa domina, Hungría Vásquez Hernández demuestra que la palabra paciente aún tiene poder.
La velada cerró con alegría contagiosa y la certeza de que la cultura dominicana sigue floreciendo más allá de la isla. Porque mientras existan voces que escriban con amor a la patria, la poesía seguirá encontrando espacio para hacerse eterna.














