Santo Domingo Oeste. La muerte a tiros del joven Darlin Mercado Reyes, de 19 años, a manos de un cabo de la Policía Nacional ha provocado una ola de indignación en Santo Domingo Oeste, donde cientos de personas salieron a las calles para exigir justicia y denunciar un nuevo caso de abuso policial.
El sepelio del joven, realizado este domingo en el cementerio Cristo Redentor, se convirtió en una multitudinaria manifestación de solidaridad con la familia. Amigos, vecinos, profesores y residentes de distintos sectores acompañaron el cortejo fúnebre, no solo para darle el último adiós, sino también para exigir que el caso no quede impune.
En medio del dolor, Noel Mercado, padre de la víctima, pidió que la justicia no se limite a procesar al cabo José Francisco Moreta Heredia, señalado como autor del disparo mortal. También reclamó que los demás agentes que integraban la patrulla respondan ante la ley, al asegurar que abandonaron a su hijo mientras agonizaba sobre el pavimento.
El hecho ocurrió la tarde del viernes en el sector La Cañada de Guajimía. Según las investigaciones del Ministerio Público, una patrulla había retenido una motocicleta propiedad de Darlin, aunque en ese momento era conducida por Fénix Junior Ceballos Guzmán. Un video difundido en redes sociales muestra que el joven se acercó a los agentes para reclamar su motocicleta y, de acuerdo con la acusación presentada por el Ministerio Público, el cabo José Francisco Moreta Heredia le disparó a quemarropa en el tórax, provocándole la muerte de manera instantánea.
La audiencia para conocer la medida de coerción contra el cabo está pautada para este lunes.
Quienes conocieron a Darlin lo describen como un muchacho trabajador, tranquilo y sin antecedentes penales. El profesor Julio Malquiades recordó que fue su maestro y afirmó que durante toda su etapa escolar mantuvo una conducta ejemplar, resaltando además los valores inculcados por su familia.
La indignación comenzó pocas horas después del hecho. Residentes de La Cañada de Guajimía y otros sectores de Santo Domingo Oeste bloquearon calles, incendiaron neumáticos y realizaron protestas para reclamar justicia.
Durante esas manifestaciones también surgieron fuertes denuncias contra miembros de la Policía Nacional. Juana Ivelisse Romero y Mercedes Castillo, representante de la Junta de Vecinos Unidos en Amor de Las Palmas de Herrera, aseguraron que numerosos ciudadanos sienten más miedo que confianza cuando se encuentran frente a agentes policiales.
Castillo llegó a afirmar que algunos policías despojan a ciudadanos de sus pertenencias y actúan como delincuentes, mientras que Romero expresó que la población merece una institución que inspire respeto y seguridad, no temor. Otras mujeres presentes en el funeral, que prefirieron mantener el anonimato, aseguraron haber perdido familiares en circunstancias similares y dijeron callar por miedo a posibles represalias.
La conmoción también generó reacciones desde distintos sectores del país. El presidente Luis Abinader expresó públicamente su indignación por el hecho, calificó al responsable como «un animal» y aseguró que la justicia debe actuar con firmeza para evitar que tragedias como esta vuelvan a repetirse.
En la misma línea, la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, calificó el homicidio como un hecho imperdonable. Por su parte, el director general de la Policía Nacional, mayor general Andrés Modesto Cruz Cruz, recibió al padre del joven y le garantizó que la institución colaborará con la investigación y que no ocultará ningún detalle del caso.
Desde la oposición, el expresidente Leonel Fernández consideró que este hecho evidencia las debilidades de la reforma policial y sostuvo que aún existen agentes que desconocen los límites legales al momento de intervenir contra un ciudadano.
De acuerdo con las cifras citadas en el reporte, 147 personas han fallecido este año en incidentes que involucran a miembros de la Policía Nacional, un dato que vuelve a colocar bajo la lupa el desempeño de la institución y alimenta el reclamo de amplios sectores de la sociedad por una transformación profunda que garantice el respeto a la vida y a los derechos de los ciudadanos.















