Indira Vásquez
El complejo fue diseñado con dos piscinas: una alimentada por las aguas termales y otra con agua a temperatura ambiente. Cuenta con una salida directa al río Bao, uno de los afluentes más caudalosos de Santiago.
Desde la montaña brota un manantial de aguas azufradas a altas temperaturas, un fenómeno que muchos vinculan con beneficios para la piel y otros disfrutan como un jacuzzi natural en medio del bosque. El complejo fue concebido para resaltar esta riqueza natural, integrando espacios que permitieran una experiencia única en contacto con la naturaleza.
Además, forma parte de un ecosistema estratégico al conectar directamente con el río Bao, vital para el acueducto Cibao Central. En 2015, este escenario se convirtió en la base para proyectar a San José de las Matas (Sajoma) como un destino ecoturístico emblemático.
Aguas Calientes fue parte de un circuito turístico que incluía los parques Arroyo Hondo y La Ventana, desarrollados bajo un plan que buscaba dinamizar la economía local. La inversión superó los 70 millones de pesos, destinados a senderos elevados, miradores, cafeterías y un icónico puente colgante.
En sus inicios, la singularidad de sus aguas impulsó una alta afluencia de visitantes.
“Aquí siempre venían muchas personas de distintos puntos del país para bañarse en las termas”, asegura Fausto Tavarez, comunitario de la zona.
Hoy, once años después de su inauguración, el panorama es totalmente distinto.
El complejo luce en total deterioro. Al llegar, lo primero que recibe al visitante es una cinta amarilla de peligro. Según los comunitarios, el parque permanece cerrado desde hace aproximadamente tres años.
El desbordamiento del río y la falta de mantenimiento aceleraron su colapso.
El abandono es evidente: las piscinas están vacías y dañadas, aunque el sistema que regula el flujo del manantial aún funciona. Los senderos de madera están podridos o derrumbados, impidiendo el paso seguro.
El puente colgante está inutilizado por el mal estado de sus tablones y bases. La vegetación ha devorado los accesos y las antiguas cafeterías están reducidas a escombros. El cierre no fue una decisión administrativa, sino una consecuencia inevitable de una infraestructura que hoy representa un riesgo mortal.
“Sajoma tiene muchos puntos de interés, sin embargo, desde la pandemia esta zona ha estado abandonada. Aquí no llega la inversión”, explica Tavarez, quien lamenta que hoy solo asista el 10% de los visitantes que solían acudir.
El futuro de Aguas Calientes es incierto.
Pese a que el manantial sigue brotando, la estructura que lo rodea se desmorona.
El pasado 17 de febrero, el alcalde de San José de las Matas, Alfredo Reyes, informó que el Gobierno Central aprobó un presupuesto de RD$13,314,000 para la rehabilitación de los parques Aguas Calientes, Arroyo Hondo y La Ventana.
Según una comunicación del director de Presupuesto, José Rijo, los fondos están disponibles desde febrero.
Sin embargo, a la fecha, no se ha iniciado ninguna intervención concreta en la zona, dejando el recurso natural a merced del tiempo.
Este artículo fue publicado originalmente en el periódico Listín Diario. (6 de abril 2026)















