Nelson Haase Mazzei fue localizado en una propiedad rural, tres años después de ser condenado por los secuestros y homicidios del cantautor y de Littré Quiroga.
Santiago de Chile.– Más de medio siglo después del asesinato de Víctor Jara, uno de los crímenes más dolorosos y simbólicos de la dictadura chilena, las autoridades detuvieron al último exmilitar condenado que permanecía prófugo de la justicia.
Nelson Haase Mazzei, excoronel del Ejército de Chile, fue capturado el sábado 25 de julio en una parcela de Puyehue, en la región de Los Lagos, a unos 850 kilómetros al sur de Santiago. Allí habría permanecido oculto desde que la Corte Suprema confirmó su sentencia en agosto de 2023.
La detención cierra una larga búsqueda, pero también vuelve a abrir una herida que Chile nunca ha olvidado. Y es que el nombre de Víctor Jara no representa únicamente a un artista asesinado: simboliza a miles de personas perseguidas, torturadas o desaparecidas durante el régimen militar de Augusto Pinochet.
Haase Mazzei, de 80 años, fue condenado a 25 años y dos días de prisión por su responsabilidad como autor de los secuestros y homicidios calificados de Jara y de Littré Quiroga Carvajal, quien entonces dirigía el sistema penitenciario chileno. La pena está compuesta por 15 años y un día por los homicidios y otros 10 años y un día por los secuestros.
Tras la captura, la ministra en visita para causas de derechos humanos de la Corte de Apelaciones de Santiago, Paola Plaza, ordenó su ingreso inmediato a prisión.
La justicia chilena estableció que Haase Mazzei tuvo una participación directa tanto en el cautiverio como en la muerte de las víctimas. La Corte Suprema de Chile confirmó en 2023 las condenas contra siete antiguos miembros del Ejército por unos hechos ocurridos en septiembre de 1973, pocos días después del golpe de Estado que derrocó al presidente Salvador Allende.
Haase Mazzei no se presentó voluntariamente para cumplir su sentencia y permaneció prófugo durante casi tres años. Otro de los condenados, Hernán Chacón Soto, se quitó la vida en 2023 cuando agentes policiales acudieron a su vivienda para detenerlo.
Una voz que intentaron silenciar
Víctor Jara era mucho más que un cantautor. Actor, director teatral, profesor y activista político, se convirtió en una de las figuras esenciales de la Nueva Canción Chilena. Temas como Te recuerdo Amanda, Duerme negrito y El derecho de vivir en paz trascendieron las fronteras de Chile y terminaron convertidos en himnos de dignidad, memoria y resistencia.
El artista fue detenido el 12 de septiembre de 1973 en la Universidad Técnica del Estado, donde trabajaba como profesor. Apenas había pasado un día desde el golpe militar.
Posteriormente fue llevado al Estadio Chile, recinto en el que permanecían recluidas más de 5,000 personas. Allí fue separado de los demás prisioneros debido a su reconocimiento público y a su cercanía con el Gobierno de Salvador Allende.
La investigación judicial determinó que Jara y Littré Quiroga fueron sometidos a violentas agresiones físicas y verbales. A Jara lo golpearon especialmente en el rostro y las manos, aquellas mismas manos con las que durante años había sostenido su guitarra y acompañado canciones que todavía conmueven al mundo.
Ambos fueron asesinados dentro del recinto deportivo. El cuerpo del cantautor recibió al menos 44 impactos de bala, mientras que el de Quiroga presentó 23. Sus cadáveres fueron abandonados cerca del Cementerio Metropolitano y encontrados el 16 de septiembre de 1973.
Gracias a la intervención de terceros, los cuerpos pudieron ser identificados y entregados a sus familiares. Joan Jara, viuda del artista y una figura clave en la búsqueda de justicia, logró enterrarlo discretamente en aquellos días marcados por el miedo y la persecución.
En diciembre de 2009, luego de la exhumación de sus restos como parte de la investigación, Víctor Jara recibió un funeral público y multitudinario. Miles de personas salieron a las calles para despedirlo como durante años no pudieron hacerlo: cantando, llorando y levantando su memoria.
La captura de Haase Mazzei no borra el dolor ni devuelve las vidas perdidas. Sin embargo, representa un paso importante contra la impunidad. La verdad es que tuvieron que pasar 53 años para que el último condenado prófugo quedara finalmente bajo custodia.
Durante los 17 años de la dictadura de Pinochet, más de 40,000 personas fueron ejecutadas, desaparecidas, encarceladas por razones políticas o torturadas. Más de 3,200 opositores murieron a manos de agentes del Estado, de acuerdo con cifras oficiales.
Víctor Jara tenía 40 años cuando fue asesinado. Su voz, sin embargo, nunca pudo ser silenciada. El País Chile confirmó que la captura del último prófugo pone fin a uno de los capítulos judiciales más prolongados y representativos de las violaciones de derechos humanos cometidas durante aquella época.













