Dr. Frank Espino
Esopo (S.VI a.C.) Escritor griego. Uno de los más antiguos géneros de la literatura universal es la fábula, un tipo de relato breve protagonizado por animales personificados cuya finalidad didáctica y explícita termina en una moraleja final. La Grecia clásica atribuyó a Esopo la invención de este estilo.
Fabula: La zorra y la cigüeña
Cuenta la historia que una zorra invitó a una cigüeña a comer en su casa, pero cuando esta llegó, se encontró con que la zorra había servido sopa en platos hondos. De ese modo, se aseguraba que la cigüeña no pudiera comer.
La cigüeña se entristeció, pero no dijo nada. En la primera oportunidad, invitó a la zorra a su casa. Esta vez, le sirvió bebida en un recipiente de cuello largo y estrecho, en el que la zorra no podía meter su hocico. La zorra no pudo más que resignarse, mientras la cigüeña decía:
—Amiga, me hiciste pasar hambre deliberadamente cuando me invitaste a tu casa, y hoy has sido tratada de la misma manera en que me trataste.
Moraleja
Trata a los demás como deseas que te traten a ti, y si no lo haces, luego no te quejes de las consecuencias.
La fábula de la zorra y la cigüeña de Esopo es un clásico de la literatura universal. La zorra representa a las personas que aparentan una falsa generosidad, pues realmente no desean compartir sus bienes con los demás, sino mostrar su superioridad. En este caso, la zorra actúa como una mala amiga y humilla a su compañera, la cigüeña, para darse aires de importante.
Por su parte, la cigüeña actúa de forma racional, sin dejarse llevar por la rabia. Sabiendo que la zorra no va a entender por medio de palabras, le hace sentir en carne propia el malestar que le causó. De este modo, la zorra aprende dos cosas: primero, que sus malas acciones causan dolorosas e innecesarias heridas; segundo, que sus malas acciones traen malas consecuencias.
Fábula: El león, el toro y el chivo (Fábula de Esopo)
Un león, un toro y un chivo solían vivir juntos y eran los mejores amigos. Pasaban el tiempo juntos, compartían sus alimentos y se cuidaban mutuamente. Formaban un trío inusual pero fuerte.
Un día, el león comenzó a pensar que su amistad con el toro y el chivo podría estar poniendo en peligro su posición de rey de la selva. El león era el más fuerte de los tres, pero temía que, si surgía algún conflicto entre ellos, sus amigos podrían unirse para derrocarlo. Esta idea lo atormentaba y lo hacía sentir inseguro.
Entonces, el león ideó un plan astuto.
Les dijo a sus amigos que tenía un sueño, en el que una voz le advertía que debía sacrificar al toro para evitar una catástrofe inminente. El toro, confiando en su amigo el león, aceptó su triste destino y se ofreció a ser sacrificado por el bienestar de todos.
Cuando el león estaba a punto de matar al toro, el chivo, que había estado observando la situación con sospechas, interrumpió y preguntó al león si podía hacer una última petición antes de que se llevara a cabo el sacrificio. El león, creyendo que no había nada que el chivo pudiera pedir que cambiara su decisión, aceptó la solicitud.
El chivo entonces pidió que le ataran al toro y, después, que lo sacrificaran. El león, confundido, accedió a la petición del chivo. Sin embargo, una vez que el toro y el chivo estuvieron atados juntos, el chivo se soltó rápidamente y saltó a un lugar seguro. El toro también aprovechó la oportunidad y huyó.
El león, enfurecido y avergonzado por su propio engaño, se dio cuenta de que había perdido a dos amigos leales por su propia paranoia. Aprendió la lección de que la verdadera amistad no se basa en la desconfianza y las sospechas infundadas, y que sus propios miedos lo habían llevado a actuar de manera traicionera.
La moraleja de esta fábula de Esopo el león, el toro y el chivo:
Es que la desconfianza y la traición pueden destruir incluso las amistades más sólidas. Es importante ser honesto y leal en nuestras relaciones, y no dejar que el miedo o la inseguridad nos lleven a actuar de manera perjudicial hacia aquellos que confían en nosotros.
El autor es médico, escritor y profesor universitario.





