La conversación alrededor de Marileidy Paulino ya no gira únicamente sobre medallas. Tampoco sobre récords o tiempos en la pista. Ahora el debate toca un punto mucho más delicado: cómo administrar a la atleta más importante en la historia reciente del deporte dominicano.
A poco más de un año de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, el equipo técnico de Paulino tiene una postura clara: proteger a su principal estrella y concentrarla exclusivamente en los 400 metros planos. La Federación Dominicana de Asociaciones de Atletismo (FDAA), sin embargo, aspira a maximizar el impacto competitivo de la campeona olímpica y verla nuevamente involucrada en múltiples pruebas.
El choque de visiones es inevitable.
Yaseen Pérez, entrenador de Paulino desde 2020, entiende que el momento exige priorizar calidad sobre cantidad. Desde su óptica, la gran apuesta debe ser ofrecer una presentación memorable ante el público dominicano en la prueba donde Marileidy se ha consolidado como referente mundial.
“Los 400 metros es el evento de ella”, afirmó Pérez, dejando entrever que cargar nuevamente con relevos y otras distancias podría afectar el rendimiento de una atleta que compite al más alto nivel internacional durante prácticamente todo el año.
No es un argumento menor.
Paulino ya no es solamente una atleta élite del Caribe. Es una figura central de la Liga Diamante, campeona olímpica y una de las corredoras más consistentes del planeta. Cada carrera implica preparación específica, recuperación física y una planificación minuciosa.
Sin embargo, también existe la otra cara de la discusión.
La Federación mira los antecedentes recientes y entiende por qué resulta difícil limitar a una atleta con capacidad de aportar varias medallas. En los Juegos Centroamericanos de San Salvador 2023, Paulino ganó oro en los 400 metros, plata en el relevo 4×400 femenino y bronce en el 4×100. Meses después, en Santiago de Chile, sumó cuatro preseas más para República Dominicana.
Ese impacto competitivo no tiene precedentes en el atletismo dominicano moderno.
Por eso el debate trasciende lo técnico. Se convierte también en una discusión estratégica: ¿qué es más valioso para el país? ¿Ver a Marileidy dominar su prueba reina con el máximo nivel posible? ¿O utilizar su talento en varias modalidades para aumentar el medallero nacional?
Pero quizá el aspecto más sensible de toda esta situación apareció cuando Pérez habló sobre el respaldo económico recibido durante el proceso de preparación.
“La Federación no le ha dado un peso a Marileidy este año”, aseguró el entrenador.
La declaración abre otra discusión importante dentro del deporte dominicano: el manejo de recursos y el apoyo a los atletas de alto rendimiento. Pérez explicó que el respaldo principal ha llegado desde el programa Creando Sueños Olímpicos y el Ministerio de Deportes, encabezado por Kelvin Cruz.
Desde la Federación, Alexis Peguero respondió señalando que los trabajos de remodelación de las pistas del Estadio Olímpico Félix Sánchez han elevado considerablemente los costos operativos, obligando a mover parte de la preparación hacia Bayaguana.
En medio de todo esto, Marileidy Paulino sigue siendo el centro de atención.
Y probablemente ahí está el verdadero desafío para el atletismo dominicano: encontrar el equilibrio entre proteger a una estrella global y responder a las expectativas de un país que ve en ella una fuente constante de orgullo y resultados.
Porque cuando un atleta alcanza este nivel, cada decisión deja de ser únicamente deportiva. También se convierte en un asunto de país.











