Phoenix.— Shohei Ohtani sigue haciendo cosas que parecen escapar de toda lógica deportiva.
La superestrella de los Dodgers firmó otra actuación memorable el miércoles por la noche al combinar seis entradas en blanco desde el montículo con una noche perfecta para generar ofensiva, liderando la victoria 7-0 sobre los Diamondbacks de Arizona.
Lo impresionante no fue solo que dominara como lanzador. También brilló como bateador, conectando tres imparables y negociando dos boletos para embasarse en cinco ocasiones, una combinación que muy pocos jugadores en la historia han conseguido.
La verdad es que el béisbol moderno no está acostumbrado a ver algo así.
Ohtani llegó al encuentro después de lanzar seis innings sin hits en su apertura anterior y extendió ese dominio al retirar a los primeros once bateadores que enfrentó. La racha terminó cuando el venezolano Gabriel Moreno conectó un doble en la cuarta entrada, pero fue apenas un pequeño respiro para una ofensiva de Arizona que nunca encontró respuestas.
El japonés cerró su labor con seis ponches, una base por bolas y apenas dos hits permitidos en seis episodios.
Y es que cada apertura parece elevar aún más el nivel de la conversación.
Con esta actuación, Ohtani redujo su efectividad a un asombroso 0.74. Desde que la carrera limpia se convirtió en una estadística oficial en 1913, solamente dos lanzadores abridores habían registrado una efectividad más baja después de sus primeras diez aperturas de una temporada: Jacob deGrom en 2021 y el legendario Juan Marichal en 1966.
Eso lo coloca en territorio reservado para nombres inmortales.
Pero el dato más sorprendente quizás llegó fuera del montículo.
Según registros históricos, apenas cuatro jugadores desde 1900 han logrado lanzar al menos seis entradas sin permitir carreras y embasarse cinco veces o más en el mismo partido. Ohtani se convirtió en el primero en lograrlo en más de seis décadas.
Es una estadística que ayuda a explicar por qué muchos consideran que no existe un precedente real para lo que está haciendo.
Mientras la mayoría de las estrellas destacan en una faceta del juego, Ohtani domina ambas. Lanza como un candidato al Cy Young y produce ofensivamente como un candidato al MVP.
El dirigente Dave Roberts esperaba que su estrella “vaciara el tanque” antes de una jornada de descanso programada.
Ohtani hizo exactamente eso.
Y una vez más, dejó la sensación de que el béisbol está presenciando algo que quizá tarde décadas en volver a repetirse.










