Las Grandes Ligas quieren que el regreso del béisbol a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 reúna a las mayores estrellas del deporte. Y para conseguirlo, la oficina del comisionado Rob Manfred está dispuesta a tomar medidas sin precedentes.
La propuesta presentada por la MLB al sindicato de jugadores plantea una política de participación obligatoria que podría cambiar por completo la relación entre los peloteros y las competiciones internacionales. El mensaje es claro: quien sea convocado por su selección nacional y decida no asistir, estando en condiciones físicas de hacerlo, deberá asumir consecuencias deportivas y económicas.
La iniciativa surge después de varias experiencias recientes en torneos internacionales, donde algunos jugadores confirmaron inicialmente su participación y luego desistieron, generando frustración tanto en sus selecciones como entre los aficionados. La liga quiere evitar que esa historia vuelva a repetirse cuando el béisbol regrese al programa olímpico.
Según la propuesta, cualquier jugador seleccionado que rechace la convocatoria sin una justificación médica o de seguridad aprobada por el comisionado sería colocado de inmediato en la lista restringida.
La sanción sería significativa: hasta 25 días sin salario y sin acumular tiempo de servicio en las Grandes Ligas, un castigo que abarcaría buena parte del reinicio de la temporada regular, desde el 10 de julio hasta el 3 de agosto de 2028.
La MLB también pretende cerrar una posible vía de escape. Si un pelotero alega una lesión para no asistir a los Juegos Olímpicos, conservaría su salario, pero no podría regresar a jugar ni iniciar una asignación de rehabilitación en ligas menores antes del 4 de agosto, independientemente de que reciba el alta médica antes de esa fecha. La intención es impedir que las lesiones sean utilizadas como una excusa para evitar el torneo.
Y es que, a diferencia del Clásico Mundial de Béisbol, que se disputa durante la pretemporada, los Juegos Olímpicos obligarán a detener completamente el calendario de las Grandes Ligas entre el 10 y el 20 de julio de 2028.
Ese sacrificio explica la firmeza de la oficina del comisionado. Si la liga detendrá su temporada en plena competencia, quiere garantizar que el espectáculo reúna a las principales figuras del béisbol mundial y no a plantillas incompletas.
La propuesta también contempla sanciones para quienes decidan ausentarse del Juego de Estrellas sin una causa válida y luego participen en los Juegos Olímpicos. En esos casos, la MLB estudia aplicar multas, suspensiones sin sueldo e incluso impedir la participación del jugador en la cita olímpica.
Del otro lado de la mesa, el sindicato considera que varias de estas medidas son excesivamente severas y busca que los peloteros reciban beneficios similares a los que obtienen los jugadores de la NHL cuando representan a sus países en los Juegos Olímpicos, incluyendo mejores condiciones logísticas, compensaciones económicas y facilidades para sus familiares.
Las negociaciones, sin embargo, apenas comienzan y prometen ser complejas. Además de la MLB y la Asociación de Jugadores, en las conversaciones participan el Comité Olímpico Internacional, el comité organizador LA28 y la Confederación Mundial de Béisbol y Sóftbol.
Mientras tanto, el torneo olímpico ya comienza a tomar forma. República Dominicana, Estados Unidos y Venezuela tienen asegurada su clasificación, mientras que las tres plazas restantes se definirán a través del Premier12 de 2027 y un clasificatorio mundial previsto para marzo de 2028.
El regreso del béisbol a los Juegos Olímpicos promete convertirse en una celebración histórica. Sin embargo, antes del primer lanzamiento, la verdadera batalla se está librando lejos del terreno de juego, en una mesa de negociación donde están en juego millones de dólares, derechos laborales y el compromiso de representar a un país en el mayor escenario deportivo del planeta.











