La elección de los titulares ya quedó en manos de la historia. Ahora comienza una etapa igual de importante, aunque mucho menos conocida por los aficionados. Los Rosters All-Star de las Grandes Ligas todavía tienen decenas de vacantes por llenar, y detrás de cada una existe un proceso cuidadosamente diseñado para premiar el rendimiento y garantizar la representación de toda la liga.
Las plantillas oficiales para el Juego de las Estrellas 2026, que se disputará el próximo 14 de julio en el Citizens Bank Park de Filadelfia, serán anunciadas este sábado a las 7:30 de la noche, hora del Este.
La verdad es que muchos creen que todo termina cuando los fanáticos eligen a los titulares. Sin embargo, ese es apenas el primer paso.
Los nueve jugadores titulares de posición en cada liga son seleccionados mediante dos fases de votación popular. Los aficionados eligen inicialmente a los finalistas y, posteriormente, deciden quiénes ocuparán cada posición en el diamante.
Pero una vez definidos esos nombres, todavía quedan 23 lugares disponibles en cada liga para completar los rosters.
Es ahí donde entra en escena un sistema compartido entre los propios peloteros y la Oficina del Comisionado.
Los jugadores de Grandes Ligas participan en una boleta interna para elegir a 17 compañeros por cada circuito: ocho lanzadores —cinco abridores y tres relevistas— además de un suplente en cada posición del cuadro y los jardines.
Si alguno de esos peloteros ya fue elegido como titular por los aficionados, la vacante pasa automáticamente al siguiente jugador con más votos dentro de la elección realizada por los propios jugadores.
Y es que MLB también tiene un papel determinante.
La Oficina del Comisionado selecciona seis jugadores adicionales por cada liga: cuatro lanzadores y dos jugadores de posición. Además, tiene la responsabilidad de garantizar que las 30 franquicias cuenten con al menos un representante en el Clásico de Media Temporada, uno de los principios que mantiene vivo el espíritu del evento.
Otro detalle importante es que los dirigentes del Juego de las Estrellas ya no participan en la construcción de los equipos, una medida implementada desde 2017 para hacer el proceso más objetivo.
Su función ahora se limita a elegir al lanzador abridor de cada liga, responsabilidad que este año recaerá en Dave Roberts, por la Liga Nacional, y John Schneider, por la Liga Americana.
El sistema también contempla reemplazos por lesiones o ausencias de última hora. En esos casos, se respeta el orden de la votación realizada por los jugadores o, si es necesario, la propia MLB designa al sustituto correspondiente.
Además, el comisionado Rob Manfred conserva la facultad de realizar Selecciones Especiales, un reconocimiento reservado para peloteros con trayectorias extraordinarias. En años recientes recibieron esa distinción leyendas como Albert Pujols, Miguel Cabrera y Clayton Kershaw, quienes fueron incorporados al Juego de las Estrellas como homenaje a sus históricas carreras.
Lo cierto es que el Rosters All-Star representa mucho más que una simple lista de nombres. Es el resultado de un equilibrio entre la voz de los fanáticos, el respeto de los propios jugadores y las decisiones de la oficina central de MLB.
Ahora solo resta conocer quiénes completarán el grupo que representará a lo mejor del béisbol en Filadelfia. Como cada año, habrá celebraciones… pero también inevitables debates sobre las ausencias más sonadas.










