El crecimiento merece ser reconocido, pero también plantea una pregunta que no debería posponerse: ¿Estamos preparados para que el aumento del turismo se traduzca en desarrollo sostenible y en una mejor calidad del destino?
El éxito turístico no puede medirse únicamente por el número de personas que llegan al país. También debe evaluarse por la calidad de la experiencia que reciben, por los ingresos que permanecen en las comunidades, por los empleos que genera la actividad y por su capacidad de impulsar un desarrollo equilibrado.
Para sostener el liderazgo alcanzado será necesario prestar especial atención a la infraestructura. Aeropuertos, carreteras, transporte, agua potable, energía, manejo de residuos y servicios públicos deben crecer al ritmo de la actividad turística. Un destino que recibe cada vez más visitantes necesita también mayor capacidad para responder a sus necesidades.
La seguridad constituye otro elemento esencial. El turista busca disfrutar de sus vacaciones en un ambiente tranquilo y confiable. Por ello, preservar la seguridad ciudadana en los principales polos turísticos y en las comunidades que los rodean debe continuar siendo una prioridad nacional.
También es indispensable mejorar la calidad de los servicios. La hospitalidad dominicana constituye uno de nuestros mayores activos, pero debe estar acompañada de formación, profesionalización, innovación y estándares cada vez más elevados. Competir en el turismo internacional exige ofrecer experiencias de calidad, no solamente atractivos naturales.
El crecimiento turístico plantea, además, una responsabilidad ambiental. Las playas, los arrecifes, los bosques, los ríos y otros ecosistemas que atraen a millones de visitantes no son recursos infinitos. Su protección debe formar parte de la planificación turística. El desarrollo de nuevos proyectos debe respetar la capacidad de carga de los territorios y evitar que el éxito de hoy comprometa las posibilidades del mañana.
Igualmente, importante es lograr que las comunidades locales participen de los beneficios. El turismo debe generar oportunidades para emprendedores, productores, artesanos, trabajadores y pequeñas empresas. Un destino turístico verdaderamente exitoso es aquel en el que su población percibe que el crecimiento también mejora sus condiciones de vida.
La República Dominicana tiene ante sí la oportunidad de pasar de una etapa de expansión turística a una etapa de mayor calidad y sostenibilidad. Esto implica planificar mejor el territorio, fortalecer las infraestructuras, proteger los recursos naturales, elevar los servicios y distribuir de manera más amplia los beneficios de la actividad.
Los millones de visitantes son una excelente noticia. Pero el verdadero éxito turístico será conseguir que cada nuevo visitante contribuya a una economía más dinámica, a comunidades más prósperas, a un medioambiente mejor protegido y a un país capaz de ofrecer una experiencia de excelencia. Crecer es importante. Hacerlo con calidad, sostenibilidad y visión de futuro es el verdadero desafío de un sector turístico llamado a seguir siendo uno de los pilares del desarrollo de la República Dominicana.
Fuente: La Información

