La superestrella japonesa dejará de batear temporalmente mientras intenta reencontrarse ofensivamente… aunque como lanzador está dominando el béisbol.
Shohei Ohtani vuelve a estar en el centro de la conversación en las Grandes Ligas. Pero esta vez no por un jonrón descomunal ni por una actuación histórica de dos vías.
Ahora el debate gira alrededor de una decisión inesperada de los Dodgers: detener temporalmente su trabajo como bateador mientras continúa brillando desde el montículo.
Y la verdad es que… nadie esperaba algo así.
Porque aunque Ohtani atraviesa un bajón ofensivo evidente, sigue siendo uno de los peloteros más temidos del planeta. Sin embargo, Dave Roberts y la organización de Los Ángeles creen que llegó el momento de hacer un ajuste importante antes de que el problema se agrave.
Ohtani impacta… pero no como bateador
La frase clave hoy es clara: Ohtani impacta.
Impacta porque mientras su brazo parece sacado de un videojuego, su bate atraviesa uno de los momentos más discretos de los últimos años.
El martes conectó un cuadrangular solitario ante los Gigantes. Apenas su segundo jonrón en sus últimas 113 apariciones al plato. Una cifra que, tratándose de Ohtani, luce casi irreal.
Aun así, Roberts confirmó que la estrella japonesa no bateará en sus próximos dos partidos, incluyendo su apertura desde la lomita.
La explicación del dirigente fue directa:
el equipo quiere liberar mental y físicamente a Ohtani.
Y es que mientras el bate no responde como acostumbra, el pitcheo está siendo simplemente dominante.
Un monstruo en la lomita
Aquí es donde la historia toma otro giro.
Entre todos los abridores con al menos 30 innings lanzados, Ohtani lidera las Mayores con una microscópica efectividad de 0.97.
Sí… 0.97.
Eso significa que el mismo jugador que está batallando ofensivamente está destruyendo rivales desde el montículo.
Hace apenas días ponchó a ocho bateadores en siete entradas contra Houston. Su repertorio luce explosivo. Su comando, fino. Y físicamente parece recuperado de la segunda cirugía importante en su codo derecho.
Pero hay un detalle que comienza a preocupar dentro de los Dodgers.
El equipo no gana cuando Ohtani lanza.
El dato que cambia la narrativa
Los Dodgers tienen récord de 2-4 en juegos iniciados por Ohtani esta temporada.
Y desde el año pasado han perdido 13 de sus últimas 18 aperturas.
Increíble.
Además, Los Ángeles apenas anota 2.9 carreras por partido cuando él está en la lomita. Eso coloca a Ohtani entre los abridores con peor respaldo ofensivo de toda la organización.
La realidad es incómoda:
el mejor lanzador del equipo está recibiendo muy poca ayuda ofensiva… mientras él mismo intenta salir de su crisis con el bate.
Y ahí nace la decisión de separarle las cargas de trabajo.
Los Dodgers apuestan al “reset”
Dave Roberts lo dejó claro: esto no es una reacción por un solo partido.
La organización entiende que el desgaste mental y físico de volver a ser un jugador de dos vías está pasando factura.
Por eso quieren darle espacio para respirar.
Menos presión.
Menos desgaste.
Más enfoque en lanzar.
La idea es que Ohtani recupere ritmo ofensivo sin comprometer el nivel élite que está mostrando como pitcher.
Y aunque muchos fanáticos cuestionan sacar del lineup a una superestrella después de conectar jonrón, los Dodgers parecen pensar a largo plazo.
Porque lo cierto es que cuando Ohtani está en plenitud… cambia completamente el equilibrio del béisbol.
¿Es el inicio de una nueva etapa?
La gran pregunta ahora mismo en MLB es inevitable:
¿Puede Ohtani seguir siendo dominante como jugador de dos vías durante una temporada completa?
Porque el talento está ahí.
Eso nadie lo discute.
Pero el desgaste parece más real que nunca.
Los Dodgers están tratando de proteger a su inversión más grande… y quizás también al jugador más fascinante de esta generación.
La historia apenas comienza.









