El dominicano retiró a 20 bateadores consecutivos mientras Jo Adell despertó con dos jonrones para rescatar a unos Angelinos que estaban contra la pared.
José Soriano necesitaba responder. Y respondió como lanzan los ases de verdad.
Después de dos aperturas llenas de dudas ante los Medias Blancas, el derecho dominicano volvió a encender el modo dominante y firmó una actuación que cambió por completo el ambiente alrededor de los Angelinos de Los Ángeles. Porque sí, la verdad es que el equipo llegaba golpeado. Ocho derrotas consecutivas como visitante. Una ofensiva apagada. Y una barrida en Toronto que parecía inevitable.
Pero entonces apareció José Soriano.
El dominicano trabajó 7.2 innings de apenas una carrera, permitió cinco hits, ponchó a siete y, quizás lo más impresionante de todo, retiró a 20 bateadores consecutivos en pleno Rogers Centre. Una secuencia que no solo salvó a los Angelinos en la victoria 6-1 sobre los Azulejos… también volvió a recordarle a MLB que este lanzador está viviendo una temporada explosiva.
Y es que lo de José Soriano ya dejó de ser una simple buena racha.
Su efectividad bajó a un impresionante 1.66 en nueve aperturas, con récord de 6-2. Números de élite. Números de Cy Young. Números que empiezan a meter su nombre en conversaciones que hace apenas meses parecían imposibles.
Lo curioso es que el juego comenzó incómodo para él. Un batazo que golpeó su guante, una jugada lenta de Zach Neto y luego un doble productor de Kazuma Okamoto parecían anunciar otra tarde complicada. Pero Soriano hizo algo que separa a los lanzadores comunes de los que tienen material especial: ajustó sobre la marcha.
Desde ahí, dominó.
Toronto simplemente desapareció ofensivamente durante más de seis innings. Vladimir Guerrero Jr. jamás encontró el momento para castigar. Bo Bichette tampoco. Y cada pitcheo de Soriano empezó a sentirse pesado, incómodo, sofocante.
Incluso con una recta ligeramente por debajo de su velocidad habitual, logró generar 11 outs por elevados y controlar completamente el ritmo del partido.
Pero la historia no terminó en el montículo.
Mientras José Soriano congelaba a Toronto, Jo Adell finalmente explotó con el bate. Y vaya manera de hacerlo. Dos jonrones. El último, un misil de 449 pies y 114.5 MPH de velocidad de salida que hizo ruido en todo el estadio.
La organización lleva tiempo esperando esta versión de Adell. Porque talento siempre tuvo. El problema era la consistencia. Sin embargo, actuaciones así recuerdan por qué los Angelinos todavía creen que puede convertirse en una pieza peligrosa en el corazón de la alineación.
Además, Oswald Peraza siguió castigando zurdos con otro cuadrangular y Vaughn Grissom volvió a responder en momentos importantes. Lo cierto es que los Angelinos encontraron producción justo cuando más la necesitaban.
Ahora bien… la gran pregunta empieza a tomar fuerza dentro y fuera de Anaheim:
¿Estamos viendo el nacimiento definitivo de José Soriano como as dominante en Grandes Ligas?
Porque cuando un lanzador domina de esta manera, retira a 20 consecutivos y sostiene una efectividad de 1.66 entrando a mediados de mayo… ya no se habla de sorpresa.
Se habla de realidad.










