Tatis Jr., Soto, Vlad Jr. y Devers arrancan 2026 lejos del poder que acostumbraron… mientras nuevas figuras toman el escenario.
El béisbol dominicano siempre encuentra la manera de producir estrellas. Pero también crea expectativas gigantes. Y cuando nombres como Fernando Tatis Jr., Juan Soto, Vladimir Guerrero Jr. y Rafael Devers aparecen juntos en una conversación ofensiva, normalmente se habla de batazos monstruosos, lideratos de jonrones y noches explosivas.
Sin embargo, mayo de 2026 trae una realidad que pocos imaginaban.
Los jonrones dominicanos no están apareciendo donde todos esperaban.
El caso más impactante es el de Fernando Tatis Jr. El jardinero de los Padres todavía no conecta su primer cuadrangular de la temporada. Sí, cero. Y eso resulta casi surrealista tratándose de uno de los bateadores más eléctricos y explosivos de toda Grandes Ligas.
Ahora bien, las métricas avanzadas cuentan otra historia.
Tatis sigue golpeando la pelota con autoridad. La velocidad de salida continúa entre las mejores de MLB, señal de que el poder sigue ahí. El problema parece estar en el ángulo de salida y la dirección de contacto. Está conectando fuerte… pero no elevando la pelota como acostumbra.
Y la verdad es que eso cambia la lectura.
Porque una cosa es perder poder. Otra muy distinta es atravesar un bache temporal mientras los números subyacentes indican que el estallido puede llegar en cualquier momento.
El panorama tampoco luce cómodo para Rafael Devers.
El ahora antesalista de los Gigantes apenas suma dos cuadrangulares y atraviesa un inicio ofensivo preocupante. Su línea ofensiva de .218 de promedio, .264 de OBP y .572 de OPS refleja mucho más que falta de jonrones. Refleja una crisis ofensiva completa.
En San Francisco seguramente esperaban altibajos en la adaptación, pero no una caída tan marcada en producción.
Con Vladimir Guerrero Jr. ocurre algo curioso.
Sus números tradicionales siguen siendo excelentes. Batea .331 con un impresionante .416 de porcentaje de embasarse. Pero apenas tiene dos vuelacercas. Para cualquier otro jugador, sería una gran temporada ofensiva. Para Vlad Jr., luce extraña.
Porque ya el estándar cambió.
El hijo del inmortal dominicano construyó expectativas de 30 o más jonrones por año, y cualquier cifra por debajo de eso genera preguntas inmediatamente.
Juan Soto entra en una categoría parecida.
Su disciplina en el plato continúa siendo élite, con promedio de .301 y OBP de .407, aunque solo acumula tres cuadrangulares. La diferencia es que Soto estuvo fuera dos semanas por molestias en la rodilla, algo que naturalmente afecta ritmo, timing y explosividad.
Mientras tanto, Willy Adames vive quizá el momento más delicado de todos.
Con promedio de .197 y OBP de .236, sus problemas van mucho más allá del poder. Los tres jonrones apenas maquillan un arranque difícil para un jugador acostumbrado a producir ofensivamente.
Pero el béisbol siempre abre espacio para nuevos protagonistas.
Y ahí aparecen Elly De La Cruz, Junior Caminero y Oneil Cruz.
Elly arrancó la jornada con 10 jonrones, mientras Caminero y Oneil ya tienen nueve cada uno. José Ramírez también sigue produciendo con seis cuadrangulares.
Eso cambia la conversación.
Porque mientras varias superestrellas dominicanas buscan recuperar su poder habitual, otra generación empieza a tomar el control del espectáculo.
Y quizá esa sea la verdadera historia detrás de este extraño inicio de temporada.
No es solo que faltan jonrones dominicanos.
Es que el relevo ya comenzó.











