La lesión de Tarik Skubal cambió el panorama de la Liga Americana… y ahora un dominicano empieza a meterse en la conversación más grande del pitcheo.
José Soriano ya no puede ser visto como una simple sorpresa de abril.
No después de lo que está haciendo en el montículo.
No con los números que está poniendo.
Y mucho menos ahora, cuando la carrera por el Cy Young de la Liga Americana acaba de dar un giro inesperado.
La lesión de Tarik Skubal abrió una puerta enorme en MLB… y el dominicano de los Angels parece decidido a atravesarla sin pedir permiso.
Lo cierto es que nadie tenía este guion en el radar hace apenas dos meses.
Mientras gran parte de la conversación giraba alrededor de nombres establecidos como Skubal, Garrett Crochet o Hunter Brown, Soriano trabajaba en silencio. Sin ruido. Sin titulares explosivos. Pero inning tras inning comenzó a construir algo serio.
Muy serio.
En siete aperturas, el derecho de los Angels tiene marca de 5-1, una efectividad absurda de 0.84 y un FIP de 2.89. Además, está ponchando a más de 10 bateadores por cada nueve entradas y apenas ha permitido dos cuadrangulares en toda la temporada.
Dominio puro.
Y es que la noticia sobre Skubal cambió completamente el escenario. El estelar zurdo de Detroit necesitará cirugía para remover fragmentos sueltos en el codo izquierdo y probablemente no regresará hasta después del Juego de Estrellas.
De repente, la carrera por el Cy Young dejó de tener dueño.
Ahí es donde aparece José Soriano.
La verdad es que el impacto del dominicano va mucho más allá de sus estadísticas. También está cambiando la narrativa completa de los Angels. Durante años, la rotación abridora del equipo fue señalada como una de sus principales debilidades. Hoy, gracias al liderazgo de Soriano, empieza a verse como una fortaleza legítima.
Y eso no es poca cosa.
Claro, la competencia sigue siendo feroz. Max Fried continúa dominante con los Yankees, Dylan Cease mantiene números sólidos en Toronto y Seth Lugo sigue siendo uno de los brazos más eficientes de Kansas City. Pero mientras varios contendientes importantes lidian con lesiones o inconsistencias, Soriano sigue subiendo.
Salida tras salida.
El momento clave quizás no sea solamente su efectividad microscópica. Es la sensación que transmite cada vez que toma la pelota. Serenidad. Control. Poder. Como si finalmente hubiera encontrado la versión más peligrosa de sí mismo.
Y ahí es donde la conversación se vuelve interesante.
Porque si José Soriano logra mantener este ritmo hasta septiembre, ya no estaremos hablando de una historia bonita de inicio de temporada. Estaremos hablando de uno de los ascensos más impactantes de un lanzador dominicano en los últimos años.
Ahora mismo, el Cy Young de la Liga Americana ya no parece intocable.
Y en Anaheim… un dominicano acaba de meterse de lleno en esa pelea.










