La nueva cédula ya tiene fecha, números y una cuenta clara detrás. A partir del 26 de enero de 2026, más de 9.4 millones de ciudadanos y residentes en la República Dominicana comenzarán a recibir el nuevo documento de identidad y electoral. Y aunque muchos se preguntan cuánto tendrán que pagar, la verdad es que no sacarán un peso del bolsillo.
La Junta Central Electoral (JCE) informó que el proceso completo de renovación tendrá una inversión de RD$6,500 millones. Es una cifra grande, sí, pero necesaria para un cambio nacional que se extenderá hasta marzo de 2027, cuando la cédula actual quedará oficialmente sin validez legal.
De ese monto, RD$2,081.6 millones se destinarán a la impresión de las cédulas. El resto, unos RD$3,500 millones, cubrirá la logística: centros de cedulación, equipos, personal, tecnología y todo lo que hace posible que el proceso funcione sin colapsar. Dicho de otro modo, no es solo el plástico, es todo el engranaje que lo sostiene.
Si se hace la división simple —9.4 millones de personas entre RD$6,500 millones— el costo promedio ronda los RD$690 por cédula. Aproximadamente RD$691 por persona. Pero, y esto es clave, la emisión será totalmente gratuita para los ciudadanos. El costo lo asume el Estado.
Entre quienes recibirán el documento hay 942,795 jóvenes que alcanzaron la mayoría de edad desde el año pasado. Para ellos, será su primera cédula. Un momento que, para muchos, marca el inicio formal de la vida adulta: votar, firmar, identificarse.
El proceso arrancará de manera simbólica el 26 de enero de 2026, con la impresión de la primera cédula que será entregada al presidente Luis Abinader. Luego, en febrero y marzo, la JCE realizará una entrega focalizada a senadores, diputados, altas cortes, órganos constitucionales y comunicadores.
La apertura general para toda la población comenzará el 8 de abril de 2026 y se organizará por mes de cumpleaños, una forma práctica de evitar filas interminables y caos innecesario.
Finalmente, el calendario tiene una fecha límite clara: 31 de marzo de 2027. A partir de ese día, la cédula actual dejará de tener validez legal. Y es que, más allá del plástico, este proceso busca actualizar la identidad de todo un país.

