ánico.— Hay proyectos que se anuncian durante años… y otros que, de repente, comienzan a sentirse reales. Este sábado, en medio de montañas verdes y caminos cargados de historia, la llamada Ruta del Encuentro dio un paso que muchos esperaban: dejó de ser solo una idea para empezar a convertirse en camino.
El ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, recorrió varios de los puntos que formarán parte de esta iniciativa. No fue una visita protocolar cualquiera. Fue, más bien, una especie de confirmación sobre el terreno. Allí estuvieron la Fortaleza Santo Tomás de Jánico y el Museo Regional Antropológico Reynaldo Luna Pichardo, espacios que guardan más que estructuras… guardan memoria.
“La verdad es que este proyecto llevaba tiempo en carpeta”, dejó entrever el funcionario, mientras observaba los lugares donde comenzará a tomar forma esta ruta que promete conectar pasado y presente.
La propuesta no es menor. Con una inversión estimada de mil millones de pesos, la primera fase busca enlazar La Isabela Histórica con el municipio de Jánico, trazando un recorrido que no solo contará historias, sino que invitará a vivirlas.
Y es que, en esencia, la Ruta del Encuentro aspira a algo más profundo que atraer visitantes. Busca posicionar la historia dominicana en el mapa internacional… pero también, quizás más importante, devolverla a la gente, a las comunidades que la habitan.
Además, el proyecto se apoya en una articulación amplia. Ministerios como Cultura, Turismo y Medio Ambiente trabajan junto al Ministerio de la Presidencia, mientras se abre espacio al sector privado y a los actores locales. Restauranteros, emprendedores, guías… todos forman parte de una ecuación que apunta a dinamizar economías que muchas veces han quedado al margen.
Porque sí, el turismo mueve cifras. Pero también mueve vidas.
En lugares como El Mamey, Esperanza o el propio Jánico, la expectativa empieza a sentirse. Una ruta puede significar visitantes, ingresos… y nuevas oportunidades. Como ocurre en el Camino de Santiago, modelo que inspira esta iniciativa, pero que aquí busca adaptarse a la identidad dominicana, a su ritmo, a su historia.
Por ahora, los trabajos avanzan en silencio técnico. Levantamientos de terreno, evaluaciones de infraestructura, validaciones históricas. El viceministro Camel Curi lo explicó con precisión: se trata de construir una experiencia integral, donde cada punto tenga sentido, donde cada parada cuente algo.
Y es que el recorrido no será solo físico.
Más de 67 hitos están contemplados, junto a espacios de descanso, hospedaje y servicios. Incluso habrá tramos pensados para recorrerse a pie, para quienes quieran detenerse… mirar… y entender.
Porque, al final, hay caminos que se recorren rápido…
y hay otros —como este— que se construyen para ser vividos.















