En tiempos en que el planeta enfrenta temperaturas récord, incendios forestales devastadores y una contaminación cada vez más visible en ríos, playas y ciudades, todavía existen jóvenes dispuestos a luchar por algo más grande que ellos mismos: la protección de la naturaleza.
Uno de ellos nació en Corozo, San José de las Matas. Y aunque hoy reside en Santo Domingo, su lucha por el medio ambiente comenzó entre las montañas, los ríos y las comunidades rurales de su tierra natal.
Juan Carlos Azcona nunca imaginó que aquella sencilla costumbre de sembrar plantas ornamentales frente al negocio familiar terminaría llevándolo a escenarios internacionales. Lo hacía por pasión, por amor a los espacios limpios y verdes, sin pensar que años después sería reconocido en Ecuador y Perú por su liderazgo en sostenibilidad y acción climática.
Su historia comenzó a tomar forma en 2013, cuando una clienta, impresionada por el entusiasmo con el que cuidaba las plantas, lo motivó a estudiar Medio Ambiente. Gracias a una beca, ingresó al Instituto Técnico de Estudios Superiores en Medio Ambiente y Recursos Naturales de Jarabacoa.
A partir de ahí, todo cambió.
Su primer trabajo en Plan Sierra, precisamente en San José de las Matas, despertó en él una profunda conexión con el saneamiento ambiental, la protección de cuencas y la educación comunitaria. Caminaba comunidades, trabajaba con escuelas y promovía el cuidado de la flora y la fauna como quien defiende algo propio. Porque, para él, sí lo era.
“Trabajaba con las escuelas y comunidades para que la ciudadanía se empoderara de sus espacios y cuidara la flora y fauna de su entorno”, recuerda Azcona sobre sus primeros años de labor ambiental en Sajoma.
Con el tiempo, aquel joven corocero comenzó a construir un nombre dentro del movimiento ambiental dominicano. En 2019 migró a Santo Domingo, donde ingresó al Departamento de Educación Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente. Durante cinco años participó en charlas educativas, eco-rallies, programas de reciclaje y jornadas de concienciación ciudadana en distintos puntos del país.
Pero su trabajo ya comenzaba a trascender más allá de República Dominicana.
Azcona fue reconocido recientemente con el Premio Líder de las Américas, otorgado por la Organización Americana de Cooperación Internacional y Desarrollo Integral (OACIDI), en la categoría Acción Climática. Además, recibió el Premio Internacional de la Juventud, concedido por la organización Global Network of Young Politicians, por su aporte al liderazgo juvenil y al desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe.
Ambos reconocimientos fueron entregados durante encuentros internacionales celebrados en Ecuador y Perú, donde líderes de distintos países debatieron soluciones frente a la crisis climática global. Y allí estaba él: un joven surgido de las montañas de Sajoma, representando ideas y proyectos ambientales en escenarios internacionales.
Eso tiene un enorme valor. Porque rompe con la vieja idea de que desde los campos dominicanos no se puede impactar al mundo. Juan Carlos Azcona demuestra exactamente lo contrario: que desde comunidades pequeñas también pueden surgir voces capaces de generar cambios reales y construir influencia internacional.
Mientras muchos jóvenes persiguen notoriedad rápida en redes sociales, él decidió dedicar más de una década a educar comunidades, limpiar espacios naturales y promover conciencia ambiental. Y la verdad es que historias así hacen falta.
Hacen falta porque recuerdan que todavía existen jóvenes comprometidos con proteger el agua, los bosques y la biodiversidad en una época donde el deterioro ambiental parece avanzar más rápido que las soluciones.
Actualmente, Azcona forma parte de organizaciones como el Club Juvenil UNESCO República Dominicana, ENJUVES y la Red Mundial de Jóvenes Políticos. Además, participa en proyectos vinculados al financiamiento climático y la sostenibilidad regional.
A esto se suman certificaciones internacionales, incluyendo acreditaciones como educador del programa GLOBE de la NASA y capacitaciones relacionadas con biodiversidad, gobernanza del agua y adaptación al cambio climático.
Sin embargo, más allá de los premios, los títulos o los viajes, hay algo que permanece intacto: sus raíces serranas. Porque detrás del líder ambiental reconocido fuera del país sigue estando aquel joven que comenzó sembrando plantas en Corozo, San José de las Matas.
Y quizás ahí está el verdadero mensaje de esta historia.
Que todavía hay esperanza. Que todavía existen jóvenes dispuestos a luchar por la naturaleza. Y que algunos de ellos vienen de lugares pequeños donde muchos nunca mirarían.
Como Sajoma.
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Artículo elaborado con informaciones publicadas por el periódico El Día.











