La música sonaba, la pista estaba llena y, por un momento, todo parecía transcurrir como cualquier otra noche de fiesta. Pero la verdad es que, detrás del ritmo y la euforia, algo no terminaba de encajar.
Aquella noche del lunes 7 de abril de 2025 no estaba originalmente en la agenda de Rubby Pérez. Un cruce de fechas, un error en la programación del centro nocturno, lo llevó a ocupar un turno que no le correspondía. Él aceptó sin reparos. Tenía en mente viajar a Houston en los días siguientes. Nada hacía prever que ese cambio marcaría su destino.
Desde temprano, la discoteca Jet Set comenzó a llenarse. A las 11:00 de la noche ya no cabía un alma más. Entre el público había seguidores fieles, una notable presencia de venezolanos y hasta un grupo comunitario completo llegado desde Haina. Era una noche de celebración… o al menos eso parecía.
Sin embargo, algunos detalles empezaban a inquietar.
Fernando Soto, su mánager, diría luego que sentía un ambiente “cargado”, difícil de explicar. Algo parecido vivió el pianista Misael Abreu, quien confesó que esa noche le costó salir de casa, como si el cuerpo le advirtiera que algo no estaba bien. Son de esos presentimientos que uno suele ignorar… hasta que es demasiado tarde.
Un inicio adelantado… y extraño
A las 11:50 de la noche, más temprano de lo habitual, llegó el llamado a tarima. No era lo normal. Rubby solía subir pasada la medianoche. Aun así, apareció elegante, con su bufanda característica, lentes oscuros y esa sonrisa que tantas veces iluminó escenarios.
Antes de cantar, se quedó un rato en su vehículo, saludando fanáticos, tomándose fotos, como si quisiera prolongar ese contacto cercano. Dentro, el equipo técnico ultimaba detalles. Todo listo.
Y entonces comenzó la música.
“Rompa”, le dijo su mánager, como siempre. Y él rompió.
Durante los primeros minutos, el ambiente era puro entusiasmo. Peticiones de canciones, papelitos que llegaban al escenario, gente cantando cada letra. Pero, poco a poco, el cuerpo comenzó a pasarle factura. Un calor inusual, una sed que no cedía. En apenas media hora ya había bebido el agua que normalmente consumía en dos horas.
Señales que nadie detuvo
Mientras la fiesta avanzaba, el techo daba señales preocupantes. Un plafón cayó e hirió a una persona. Desde la tarima lo vieron. Pensaron que era un incidente aislado, quizá una pelea, algo menor.
Pero no lo era.
Rubby siguió cantando. Esa era su naturaleza.
Entre las solicitudes del público surgió un tema especial: “Color de rosa”. Una canción que normalmente interpretaba su hija, pero que esa noche él decidió asumir. Y es que, a veces, las decisiones más simples terminan siendo las más significativas.
La voz subió. La emoción también.
En medio de la cuarta estrofa, mientras cantaba, se llevó la mano a la frente, intentando ver mejor qué sucedía frente a él. Algunos ya miraban hacia el techo. Otros comenzaban a moverse hacia la salida.
Y entonces…
El instante que lo cambió todo
A las 12:44 de la madrugada del martes 8 de abril, el tiempo se rompió.
Un estruendo. Oscuridad. Caos.
El techo colapsó completamente sobre cientos de personas.
La música se apagó en seco.
Entre los escombros quedó la voz que tantas veces había levantado multitudes. También el saxofonista Luis Solís, quien murió en el acto. Otros músicos resultaron heridos, algunos de gravedad. Lo que minutos antes era una fiesta, se convirtió en una escena de desesperación.
“Vi cómo todo venía hacia abajo”, recordaría después Deivis Alberti, su road manager. “Pensé que era un terremoto”.
Pero no lo era.
Un país marcado por la pérdida
En total, 236 personas murieron esa madrugada. Casi 200 resultaron heridas. Y el país entero quedó en silencio, como si de pronto faltara algo imposible de reemplazar.
La historia de Rubby Pérez esa noche no es solo la de un artista en su último escenario. Es también la de decisiones cotidianas —un cambio de fecha, una canción improvisada— que, sin saberlo, terminan definiendo destinos.
Y es que, a veces, la vida cambia en un instante.
Sin aviso.
Sin pausa.
Como aquella madrugada en Jet Set.
Datos reconstruidos a partir de información publicada por Listín Diario















