La política dominicana volvió a calentarse este fin de semana. Y no precisamente por una propuesta de gobierno o un debate legislativo, sino por algo que, en tiempos electorales, pesa muchísimo: las encuestas.
El expresidente de la República y presidente del Partido de la Liberación Dominicana, Danilo Medina, calificó como “sumamente sospechosa” la decisión de la Junta Central Electoral (JCE) de restringir la publicación de encuestas fuera de los plazos establecidos en el actual proceso político.
La declaración no pasó desapercibida. Medina habló durante una multitudinaria asamblea en Sánchez Ramírez, en un ambiente cargado de consignas, abrazos y una militancia que intenta recuperar terreno político. Allí, con un tono firme pero también dejando entrever molestia, cuestionó que la medida no se aplicara durante las elecciones de 2024, cuando —según él— las encuestas eran utilizadas constantemente para proyectar una imagen de fortaleza del oficialismo.
“Lo que no se hizo en el 2024, cuando se utilizaron las encuestas para crear una percepción de invencibilidad del gobierno, ahora se prohíbe”, expresó Medina ante periodistas y dirigentes del partido.
Y es que, para el exmandatario, el trasfondo de la decisión sería político. Según su lectura, el oficialismo teme que los estudios de opinión reflejen un desgaste en la simpatía hacia el gobierno y el Partido Revolucionario Moderno (PRM).
“Ahora el gobierno tiene miedo de que se sepa la verdad de cuál es su situación electoral”, afirmó Medina, insistiendo en que la población debe conocer “el descalabro” que, a su juicio, atraviesa el partido gobernante.
Pero la respuesta llegó rápido.
El presidente del PRM, José Ignacio Paliza, salió al frente este domingo y recordó que el reglamento de la JCE fue discutido con todas las organizaciones políticas, incluyendo el propio PLD.
“La JCE publicó en abril de 2025 el borrador de reglamento conforme a la Ley 107-13 y posteriormente realizó una audiencia pública donde participó el PLD”, explicó Paliza a través de sus redes sociales y una nota de prensa.
Además, sostuvo que incluso se otorgó un plazo adicional para observaciones, por lo que considera injustificadas las críticas de Medina. Desde la óptica oficialista, el proceso fue transparente y consensuado.
La verdad es que el choque revela algo más profundo: la batalla por controlar la narrativa política rumbo al próximo ciclo electoral ya comenzó, aunque falten años para las elecciones presidenciales.
Mientras tanto, Medina aprovechó el escenario para enviar otro mensaje interno. Dijo que, una vez concluyan las asambleas nacionales del PLD, el protagonismo recaerá sobre los precandidatos presidenciales de la organización.
“Van a encontrar un terreno abonado, porque el PLD hoy está de pie”, aseguró el exgobernante, intentando transmitir una imagen de reorganización y ánimo renovado dentro del partido morado.
También habló de su ya famoso “rinconcito”, el espacio donde recibe dirigentes y realiza juramentaciones políticas. Medina restó dramatismo al tema y explicó que simplemente se trata de su oficina de trabajo.
“Todos los días estoy juramentando personas, pero no ando detrás de nadie; ellos vienen voluntariamente”, comentó.
En la política dominicana, las encuestas siempre han sido mucho más que números. Funcionan como termómetro, arma estratégica y, muchas veces, como mecanismo para influir en la percepción pública. Por eso, la discusión abierta entre Medina y Paliza parece apenas el inicio de una disputa más amplia sobre quién controla el relato político del país en los próximos años.













