Rafael A. Escotto
«La verdadera nobleza es caminar toda la vida con pasos que salen del corazón; que tus actos estén de acuerdo con tus ideas, aunque el precio sea alto», ROSA MONTERO.
Cuando la Cooperativa San José abrió sus puertas, el país estaba gobernado por Rafael Leónidas Trujillo Molina. A pesar de haber transcurrido veintiún años (1º de junio de 1930) desde el vil asesinato del político y periodista Virgilio Mainardi Reyna y su esposa Altagracia Almánzar, el pueblo de San José de Las Matas aún padecía el estrés mental y el dolor causado por ese deplorable y desgarrador hecho, cometido por una mente homicida.
Era impensable, en 1951, en un clima de represión política, imaginar que un pueblo emocionalmente abatido y con su piel todavía erizada por ese asesinato pudiera siquiera considerar la creación de una cooperativa, estando aún en el poder el hombre que urdió aquel horrible acto, cuyas muertes soliviantaron el alma nacional de una manera tan conmovedora.
Frente a esta clase de aflicción, es justo decir que los pueblos formados por gente decidida, como los habitantes de San José de Las Matas, no se arredran ante crímenes tan atroces como el cometido contra esta familia. Ellos, decididos a vencer estas impresionantes tribulaciones y al gran peso de angustia emocional que suelen inundar las nobles almas, han demostrado su fortaleza.
Prueba de esa capacidad de recobrar bríos y seguir adelante se encuentra en los hombres y mujeres que decidieron, un día, crear la Cooperativa San José en plena era del dictador. Esta institución representa un baluarte del valor y la entereza del pueblo dominicano, y sobre todo, de lo que son capaces los cibaeños.
Setenta y cinco años han pasado desde aquel memorable 17 de febrero de 1951, cuando la colectividad entera de este municipio unió sus voluntades y resolución para hacer posible una cooperativa que representara sus esfuerzos, su sudor y sus ahorros, poniendo todo al cuidado de gente de su propio terruño: personas con la piel curtida bajo el sol, honestas y con el mismo deseo de sembrar y cosechar los frutos de su sacrificio y convicciones.
La noche del 17 de febrero de 2026, el pueblo de San José de Las Matas bajó desde su sierra, sembrada de olorosos pinos, caobas y empinados cedros, hacia la hermosa Catedral Santiago Apóstol para agradecer a Dios por su divina generosidad. Es importante señalar que el pueblo que da con el corazón y con alegría será amado por Dios. Como dice Lucas, «al que dé, se le dará; se les echará en el regazo una medida llena, apretada, sacudida y desbordante».
El apóstol Pablo, autor del libro de Corintios, escribió: «Ustedes serán enriquecidos en todo sentido para que en toda ocasión puedan ser generosos, y para que, por medio de nosotros, la generosidad de ustedes resulte en acciones de gracias a Dios». El pueblo de San José de Las Matas ha recibido lo que dio; por lo tanto, la Cooperativa San José hoy luce desbordantemente enriquecida y respaldada por una comunidad de hombres y de mujeres, agradecidos.
En la homilía pronunciada durante la celebración del setenta y cinco aniversario de la Cooperativa San José, en la Catedral y coincidiendo con el inicio de la Cuaresma, el sacerdote oficiante recordó a los presentes una frase de Salomón que encaja con la labor que ha venido desarrollando a nivel nacional la Cooperativa: «El que es generoso prospera; el que reanima a otros será reanimado».
Felicitamos a los directivos de la Cooperativa por su bien ganada honra, por su gran competencia y por su esmero en hacer de esta institución un ejemplo nacional de gestión y de grandeza.













