Santo Domingo.— Los partidos siguen dominando el escenario político dominicano, pero cada vez parecen hacerlo desde una mayor distancia con los ciudadanos.
Esa es una de las principales conclusiones que deja la más reciente Encuesta Nacional de Opinión Pública de ACD Media, cuyos resultados reflejan un fenómeno que viene tomando fuerza en los últimos años: el aumento del desencanto y la pérdida de identificación partidaria entre los votantes.
El dato más llamativo es contundente. Un 55 % de los encuestados afirmó no simpatizar con ninguna organización política. Es decir, más de la mitad de los consultados no se siente representada por los partidos tradicionales ni por las principales fuerzas emergentes del país.
La verdad es que el hallazgo retrata una ciudadanía cada vez más independiente, más crítica y menos dispuesta a mantener lealtades políticas permanentes.
Aun así, el oficialista Partido Revolucionario Moderno (PRM) conserva una posición privilegiada dentro del panorama nacional. Entre quienes manifestaron simpatía partidaria, el PRM lidera con un 22.6 %, seguido por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) con 10.9 % y Fuerza del Pueblo con 9.9 %.
Ese liderazgo también se refleja en la intención de voto. Si las elecciones fueran celebradas hoy, el PRM obtendría un 31.6 %, mientras Fuerza del Pueblo alcanzaría un 26.5 % y el PLD un 20.1 %.
Sin embargo, los números también cuentan otra historia.
Y es que, aunque el oficialismo aparece al frente, la oposición en conjunto suma un porcentaje considerablemente superior, aunque dividido entre distintas organizaciones y liderazgos.
Otro aspecto que llama la atención es el nivel de desconfianza que enfrentan las principales fuerzas políticas.
El estudio muestra que el 43.9 % de los encuestados aseguró no tener ninguna confianza en el PRM. En Fuerza del Pueblo, esa cifra alcanza el 40.7 %, mientras que el PLD registra el porcentaje más elevado de rechazo relativo, con un 44.5 % de respuestas negativas.
Más allá de quién encabece las preferencias en este momento, la encuesta dibuja un escenario político marcado por la fragmentación del electorado y por una evidente erosión de la lealtad partidaria.
La fotografía que deja el estudio es clara: los partidos siguen siendo protagonistas de la competencia política dominicana, pero enfrentan el desafío de reconectar con una ciudadanía que parece cada vez más exigente, más independiente y menos dispuesta a entregar su confianza de manera automática.
A medida que se acercan futuros procesos electorales, esa desconexión podría convertirse en uno de los factores más determinantes del panorama político nacional.















